CUENCA DE BURGOS – MEXICO

La Cuenca de Burgos, productora de gas y condensado en arenas del Paleoceno, Eoceno, Oligoceno y Mioceno, contiene hidrocarburos que equivalen al 2.5% de los 66,450 millones de barriles de las reservas probadas de México (Pemex, 1990), siendo su producción acumulada, desde que se inició su explotación en 1943 hasta fines de 1990, de 5.3 x 10^6 m3 (33.7 X 10^6 bis) de líquidos y 143 x 10^9 m (5,040.3 x 10^9 pies) de gas.
De acuerdo a la edad de los reservorios, en esta cuenca se diferencian cinco franjas de dirección norte—sur, correspondientes al Jurásico-Cretácico, Paleoceno, Eoceno, Oligoceno y Mioceno, siendo la más importante la del Oligoceno, por su volumen de producción.

Los hidrocarburos provienen, principalmente, de arenas terciarias encajonadas por potentes paquetescde arcillas, algunas de las cuales contienen cantidades importantes de carbono orgánico. Los yacimientos del Mesozoico son poco significativos, aun cuando las rocas del Jurásico Superior y Cretácico Superior presentan características de generadoras.

seccion estratigrafica de la cuenca burgos

Jurásico Superior

El Mesozoico se ha alcanzado solamente en los bordes occidental y sur de esta cuenca. Los estudios geoquímicos indican que en las calizas arcillosas y lutitas calcáreas del Jurásico Superior (Formación Pimienta) predominan cantidades de carbono orgánico superiores al 1 %, a la vez que cdgunas muestras, pese a su madurez, alcanzan a generar más de 5 miligramos de hidrocarburos por gramo de roca. Los carbonantos y arcillas de esta edad fueron depositados sobre un mar abierto, extenso, con aguas tranquilas, que propiciaron las condiciones anóxicas para la conservación de la materia orgánica marina que aún contiene (tipo II ).

Cretácico Superior
Dentro de la secuencia del Cretácico, las formaciones Eagle Ford y Agua Nueva (Turoniano), San
Felipe (Coniaciano—Santoniano) y Méndez (Campaniano—Maastrichtiano) presentan un comportamiento geoquímico semejante en cuanto a su contenido de carbono orgánico, superior a 1% y valores considerables de Sg (hidrocarburos potenciales) en una buena proporción de las muestras, lo que permite catalogarlas corno rocas generadoras. Estas rocas consisten de calizas arcillosas y arcillas calcáreas depositadas sobre una plataforma abierta y extensa, durante las últimas etapas de la transgresión regional que cubrió gran parte del actual territorio mexicano.

Terciario
Entre las arcillas y arenas del Paleoceno y Eoceno, se encuentran valores de carbono orgánico superiores a 1 % en las formaciones Midway del Paleoceno y Recklaw y Cook Montain del Eoceno. En el marco de una regresión general terciaria que rompe con la sedimentación de carbonates mesozoicos, se inicia una fuerte subsidencia y sedimentación de terrígenos finos y arenosos acompañados de materia orgánica continental (tipos III y IV) en condiciones marinas a mixtas, cuyo potencial generador es irrelevante. No obstante, las facies arenosas de estas formaciones producen gas y condensado, al igual que las de la Formación Vicksburg del Oligoceno Inferior, cuya parte arcillosa sí detenta ligero potencial generador (S2) en algunas de las muestras, debido a la probable presencia de cantidades subordinadas de kerógeno tipo I I .

Conclusiones sobre la Cuenca de Burgos
La Cuenca de Burgos inicia su formación con la transgresión regional provocada por la apertura del Golfo de México; sin embargo, su máxima sedimentación la alcanza durante la regresión del Terciario, que estuvo acompañada por fallamientos tensionales que provocaron una fuerte subsidencia conjugada a un gran depósito de terrígenos arcillo—arenosos que más tarde produjeron un sistema de generación de hidrocarburos.

La presencia de gas y condensado en las lentes y capas arenosas encajonadas por potentes cuerpos de arcillas hacen suponer que la generación fue producto de las propias arcillas que, no obstante su limitado potencial, fueron capaces de generar y expulsar cantidades también limitadas de hidrocarburos. El fallamiento originalmente normal y posteriormente de crecimiento
fue tan intenso durante todo el Terciario, que provocó el depósito de terrígenos, cuyo espesor se calcula superior a 8,000 metros en el centro de la cuenca, lo que implica una excesiva transformación térmica para las rocas mesozoicas y aún para las del Terciario, a causa de un gradiente geotérmico relativamente alto que en general supera los 26°C/km.

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